Joshua y el Misterio de la Dentadura Perdida
jueves, 19 de mayo de 2022

17:45

Indalecio se acaba de despertar de su merecida siesta. El chaval tiene problemas para conciliar el sueño, le cuesta cogerlo. Así que hay que respetar su descanso y no hacer ruido cuando el muchacho entra en modo sopor profundo. Pero ha despertado y quiere... algo, siempre quiere algo; creo que quiere merendar, y cuando se le mete algo en la mollera no hay manera de hacerle razonar. Así que le pongo en su bol un puñado de triskis de los suyos para que me deje en paz. Pero de improviso...

Suena el timbre del videoportero. Algo me dice que es el poeta insigne. Y acierto: la pantallita del videoportero está colapsada por el rostro en verso, a tope de agitación, balbuceando que ha aparecido su dentadura perdida, ésa que nos contó que había arrojado a la basura porque no la quería, que le hacía daño y blablablá.

Le abro la puerta del portal para que suba y me cuente detalles. No he intentado explicarle que Raquel no estaba porque sé que hubiera sido inútil, entre que no oye y que, sobre todo, no escucha, hubiera sido perder el tiempo.

Cuando se abre la puerta del ascensor le estoy esperando en el rellano de casa, con la intención de que me pusiera al día, pero nada de entrar en casa.

Y allí aparece, agitado, nervioso, totalmente absorto en la interpretación de uno de sus personajes favoritos.

Porque hay que indicar que Jesús no es un mentiroso, no, él es un actor del método, que para disfrute de sus espectadores tiene en consideración renunciar a la verdad para ofrecernos algo mucho mejor, más elevado, más creativo, una representación tragicómica en la que el guión es superior en intensidad y giros inesperados a la cruda y vulgar veracidad de los hechos.

¿No es acaso más impactante una historia de arranque de ira arrojando la dentadura a la basura y una posterior aparición de un empleado de las basuras devolviéndole sus dientes, que un sencillo extravío de sus piños, pérdida y reencuentro? Por supuesto que es una historia mucho más novelesca, no vas a comparar.

Pienso que en su intrincada e insondable manera de pensar, resultaba demasiado humillante decirnos que no encontraba sus dientes postizos; no vaya a ser que dejáramos de pensar en él como lo que es: una mente privilegiada. Mucho mejor pasar por mentiroso que por despistado; así de sencillo.

Curiosamente, ayer, cuando estuve con las hermanas Vidal echando cañas, les pronostiqué que la dentadura iba a aparecer, que no la había tirado, que sencillamente no la encontraba. De hecho, les pregunté a ambas si habían echado un vistazo en su casa, ya que lo mismo eran fáciles de encontrar, más que nada porque él es un auténtico inútil en el manejo de todas las habilidades básicas de la vida cotidiana, el poeta vive en otro mundo mucho más elevado e incomprensible para el común de los mortales.

#joshua - #dentadura

© Zalberto | enero - 2026