Joshua y el malvado matasanos Hernández
jueves, 26 de mayo de 2022

Jueves 26 de Mayo - Parte del día

Durante la mañana apenas se pueden señalar sucesos de relieve, sucesos dignos de incorporarse a la «Enciclopedia de las Andanzas del Insigne Poeta».

Por comentar alguna anécdota, diré que Joshua aporreó nuestra puerta a media mañana, y con toda razón, ya que el pobre letrillas no puede andar por el mundo sin su correspondiente fajo de billetes. Sí, vino a pedir pasta y Raquel le dio un billete de 10€. En principio se fue contento, pero al rato nos dio un toque telefónico explicándonos que esa cantidad es una ridiculez, que necesita por lo menos por lo menos... el doble; pero se quedó con las ganas.

En varias momentos telefónicos Raquel le insistió en que no se fuera de parranda, ya que a las 17 horas tenían que acudir a la consulta de su médico de cabecera en el Ambulatorio de Solokoetxe. De nuevo, esfuerzo inútil: el poeta no quiere saber nada de estar en casa, se aburre como una ostra; además de que tiene abiertas muchas incidencias que debe resolver... y que sólo él conoce. Misterios misteriosos.

El caso es que una hora antes de la cita, Raquel se presentó en su casa con su tata al objeto de prepararle adecuadamente para la visita. Y me refiero a vestirle, peinarle, afeitarle, y todo le necesario para darle un aspecto digno y presentable. Además de aleccionarle con insistencia para que se comportara como... para que se comportara y punto. Como yo no estuve presente, no sé si consiguieron superar el reto de hacerle aparentar una dosis aceptable de dignidad; supongo que sí, las chicas lo valen.

Y la consulta se llevó a cabo. El médico, evidentemente, se quedó perplejo ante el caudal de hechos y situaciones que le fueron relatando; en concreto le dejó medio KO cuando le explicaron que últimamente se está aficionando en exceso al plimple. Lógico, estamos ante un médico, qué se puede esperar. Aún así, el señor doctor no vio la posibilidad de implementar alguna medida eficaz para enderezar el rumbo poético de Joshua. Imposible, Joshua es un pura sangre imposible de domar, un salvaje incorregible que no acepta las normas de conducta de la sociedad, un incomprendido en un mundo de gentes vulgares e ignorantes.

Vamos que Joshua a todo lo que le proponían él asentía, y juraba y perjuraba que no volvería a las andadas... nada de plimplar, nada de mentir, nada de nada de cosas malas. Sí, con unos lloros y unos golpes de pecho Joshua espanta todos los demonios y se regenera ante la vida tal que Ave Fénix que resurge de sus cenizas, limpio e inmaculado como un bebé recién parido; así es él.

Notita chismosa. Al dar por finalizada la entrevista con el doctor, el poeta se levantó con esfuerzo de la silla y con un visible balanceo que denotaba una inseguridad motriz imposible de disimular. Pero he aquí que Joshua tiene soluciones mágicas para cualquier evento inesperado. Cuando consiguió controlar el equilibrio, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro y girándose para dar la espalda al galeno soltó un comentario como si tal cosa: «Estos matasanos me están matando con sus píldoras y sus pócimas...».

No me digáis que no es genial. Las cosas como son, Joshua es un maestro del absurdo, es un improvisador insuperable que siempre tiene a mano el chascarrillo simpático que disuelve al instante cualquier tensión que esté flotando en el ambiente, y vuelve a dejar la partida en la casilla de salida. Es un genio, esto es así, un genio.

Y de cómo las hermanas Vidal y este atractivo señorito remataron la tarde sentados alrededor de una mesa y unas Alhambras, en la taberna predilecta del rapsoda, el Extremeño por supuesto, de esos ratos felices y dicharacheros no voy a hablar, que luego todo se sabe.

Un saludo y hasta mañana, que no hay duda alguna que alguna cosilla habrá que contar.

#joshua - #medico

© Zalberto | enero - 2026