Tocaba recuperar fuerzas tras la fiestorra de ayer. Así que mucho zanganeo y poco más. A primera hora hemos ido al pueblo a recoger un envío de Amazon, un aplicador para calmar las picaduras de los mosquitos, de cuyos resultados informaré cuando disponga de datos. De allí al Mercadona a reponer víveres. Y a la playa armados con nuestros bártulos; la playa ha estado más concurrida que en días anteriores, se va notando el avance del verano, y que es sábado. Comemos en casa un exquisito arroz que ha preparado Raquel; la clave ha estado en el caldo que hemos comprado en Mercadona, un caldo sabroso que viene envasado en vidrio. Y siesta viendo tele. Después paseo para comer un helado de cucurucho, Baileys con nata, y al apartamento a descansar, cenar y dormir viendo tele. Un día plácido, aunque levemente tristón: la nena sigue estando poseída por la situación paterna; es inevitable. |