A pesar de sufrir un despertar doloroso y resacoso no se anula el plan de ir a pasar unos días al pueblo, Raquel teletrabajando y yo montañeando; y de paso ir bricolajeando en el piso. La idea es salir después de comer, así que yo tengo la posibilidad de ir a Sani a seguir con la ñapa del grifo termostático. He logrado desmontar el chisme que regula la temperatura. Lo he limpiado y lo he sumergido en vinagre. Tras unos minutos de remojo lo he vuelto a colocar en su sitio, creo que bien. He comprobado que salía agua caliente y le he informado a Tachón de lo hecho y le he encomendado que lo ponga aprueba y me cuente. Veremos. Y de vuelta a Santutxu me he puesto con la movida de preparar equipaje y cacharros variados. Hemos comido lomo a la plancha con guarnición de vainas con patatas. Y a las cuatro o así nos hemos puesto en marcha. De camino al pueblo hemos hecho unas compras en el Mercadona de Medina, para rellenar la nevera. Y al pueblo. Hemos montado el módulo colgante en la cocina; por cierto que se me ha olvidado coger las baldas de cristal... ohhh. Y antes de cenar nos hemos acercado al bar de la piscina a tomarnos un par de 1906, tan a gusto. Cenamos lomo con tomate que Raquel se ha traído de Bilbao. Un porrete en la terraza y a descansar. Un día movidito, de ésos que cuando pillas la cama te sientes como envuelto entre algodones... |