Al terminar la comida nos vamos a Megapark en coche: el plan es comprar dos ventiladores de techo (149€ u.) y materiales de bricolaje para las ñapas del pueblo. El plan se cumple. Dejamos los trastos en casa y nos acercamos a casa de Esther a montar su ventilador; pero fracasamos estrepitosamente, el ventilador no se puede colocar por culpa de la moldura de escayola que hay en la habitación de la Tata. Mala suerte, habrá que devolver el aparato. Y tras el fracaso no queda otra que tomar unas cervezas en la terracita de la Tata... y una botella de rioja y unas copas de licor carmelitano. Vamos que cuando regresamos a casa ya estamos pelín colocaos, o más que pelín. No aprendemos y eso a mí me cabrea bastante; en fin. |