 Miércoles. Toca montañear de buena mañana, antes de que despierte la fauna diminuta y voladora. Y cumplimos: a las seis y media los dos arriba. Un café y poco más, un vestuario adecuado para el montañeo, y unas ganas de comenzar a caminar. A esa hora el termómetro de la terraza marca 14º... ohhh. Hace fresquete. Comenzamos a caminar a eso de las 7:25. Subimos por donde siempre y, como hay margen, nos animamos a visitar a Feli en la Cruz; muy poco emotivo en esta ocasión. A partir de ahí, Raquel regresa a casa para ponerse a teletrabajar y yo continúo por el sendero que lleva a Paño. Y por allí camino y correteo para ir recuperando la forma que he perdido estos últimos meses; demasiados ajetreos, demasiados nervios. Resumiendo, mañana montañera en Paño, practicando wolfing y tranquing. 11 kilómetros. Al finalizar la caminata, una buena ducha. Un buen relax y a preparar la comida: ensalada y presa a la plancha. Mientras, Raquel está muy ocupada...
Notas bricolajeras.- Los radiadores se los ha llevado Carmelo, el chatarrero de la Merindad; hemos ingresado 10 euros por ello. Su tfno: 643343824. Raquel está cambiando la cara y el cuerpo al aparador viejuno del pueblo, el que ahora hace sus funciones bajo la ventana del salón. Le va a dar un blanco que luego va a lijar y el tablero superior lo quiere dejar al natural, barnizado simplemente. También hemos hecho un casting de colores en la pared de sobre el sofá. Estamos entre tonos beige y en ese plan y un azul. El azul está descartado porque es muy frío. Entre dos de los otros cuatro está instalada la duda; me inclino por el tono más oscuro, que es bien claro también. Veremos. |