 La jornada ha estado fuertemente impregnada de las emanaciones de los productos clásicos del bricolajeo amateur. Disolventes, esmaltes, desinfectantes, antimohos, lijas polvorientas y polvos en general.
A media tarde ha venido Araceli con dos de sus hermanos a llevarse el mueble grande horrible del salón; y la lámpara grande horrible de Esther. Ahora el espacio ha cambiado, no sabe uno si pensar que se ve más grande o más pequeño, no se sabe qué pide a gritos, si pide color o si pide sencillez. No se sabe. Lo cierto es que por fin esos enseres han volado y se puede continuar con la transformación del salón. El siguiente paso es dar color a las paredes y adecentar los lugares más machacados, como por ejemplo la pared de bajo la ventana, que está hecha una mierda.
El Plan avanza poco a poco, pero sin pausa. Este próximo finde de semana no podemos seguir con las ñapas porque regresamos a Bilbao hasta el arranque de la siguiente semana. ¿Motivo? Que Rebeca y Txetxu se vienen a pasar el finde y preferimos dejarles la casa a ellos, los cuatro y el chucho somos demasiados, sobre todo teniendo en cuenta el desorden que hay en la casa a cuenta de los trabajos etc. Pero casi lo prefiero, así descansamos un poco del estrés mental de las ñapas etc, y el lunes o el martes próximo retomaremos todo con más energía y con las ideas más claras.
Notas bitacorianas.-
Almuerzo. Tostada con guacamole premium y huevo ligeramente cocido. Comida. He preparado carrilleras con verduras y patatas; aligeradas con un culín de cerveza. Cena. Tortilla francesa. Ocio y bares. En la piscina un par de tercios mientras las golondrinas a cientos pescan insectos al vuelo. |