Finde en El Palomar
viernes, 15 de julio de 2022

Pasamos la mañana organizando la casa del pueblo, limpiando etc, con la idea de dejarlo todo lo mejor posible, para que cuando lleguen Txetxu y Rebeca se lo encuentren todo lo mejor posible.

La sala está muy cambiada. El hueco dejado por el horrible mueble castellano del salón está pidiendo a gritos que se le haga algo, pero algo chulo. Tenemos muchas ideas, y veremos cómo se van desarrollando las cosas.

Como no paramos en toda la mañana de hacer cosas, de tirar cosas, de cosas y más cosas, al llegar la hora de comer ninguno de los dos teníamos correa como para ponernos a cocinar; así que decidimos ir a comer a donde Radú.
Una cañita a la que nos invita Araceli y a comer. Raquel, ensalada mixta y filete. Yo, pasta con setas y pechugas a la plancha. De puta madre.

Terminar de comer, organizar los trastos en el coche (añadir que hemos metido en el maletero la silla de escritorio que tenía en Sani, que llevamos al pueblo y que ahora la quiere Esther; ya se verá) y salir de viaje de regreso a Bilbao.
Son las cuatro aprox y hace un calor insoportable.

Una vez en casa, y no estando previsto, nos ponemos frenéticamente a colocar el ventilador de techo nuevo (el que compramos hace unos días en Leroy Merlin, que compramos uno igual para la Tata pero que no se pudo colocar por problemas con la escayola del techo y que habrá que ir a devolver, probablemente este sábado, hoy) en nuestro dormitorio; la noche se anuncia calurosa.

Y tras dos horas largas peleando con el aparato (ya se sabe que los ingenieros y diseñadores de chismes son auténticos figuras que siempre encuentran un punto en el montaje en el que las vas a pasar canutas y a sudar la gota gorda, y a un pelo de tirarlo todo a tomar por el culo, etc).

Lo cierto es que hemos pasado una noche estupenda gracias al vientecillo suave que soplaba desde las alturas de nuestra alcoba; una gozada, una gran inversión.

Y nada, una cena a base de espárragos y tortilla francesa con bonito, un asearse y un apalanque en la cama, previo dormir, para seguir viendo la serie acerca de la circunvalación del globo por Magallanes y Elcano; Sin límites, se llama la serie. No ha estado mal cinematográficamente; pero para mí, que soy tan amante de la historia, el hecho de que no se haya esforzado lo suficiente para adaptar el guion a los hechos conocidos pues me ha dejado un poco pluf.

#202207santelices - #ventilador - #oladecalor - #serie - #sinlimites

© Zalberto | enero - 2026