La ola de calor sigue a tope de calor. En el termómetro de abajo he llegado a ver este sábado unos tremendos 42º; casi nada para Bilbao, ya te digo. A primera hora hemos cogido el coche para acercarnos a casa de Esther a llevarle la silla de escritorio. Dicho y hecho. Raquel ha subido la silla y al rato han bajado las dos. Nos vamos a Leroy Merlin a devolver el ventilador de techo de la Tata y a comprar movidas para las obras del pueblo. Hemos estado bien, sin historietas raras. Y hemos comprado muchas cositas variadas, incluso una mariquita aspiradora, jeje. Del Leroy hemos ido a Erandio a recoger a Jorge. Dejamos en casa de Jorge una caja con los bronces de la Feli; el plan es que Jorge los lleve a un mercadillo solidario perruno que se organiza todas las semanas en la plaza del pueblo. Daba un poco lo mismo cómo, pero lo necesario era deshacerse de los chismes, cosa que se ha hecho, o sea que bien, por fin. De Erandio a Santutxu. Me paso por el Gozo-Gozo a recoger un par de pollos que dejé encargados unas horas antes. Y a casa a comer y beber y hablar y estar a gusto con nuestro aire acondicionado, mientras en el afuera el calor está a un pelín de derretir el mundo; un calor insoportable. Un sábado recalentadísimo, y caserísimo también. |