Un día para la memoria. Al poco de amanecer decido subir a Paño pese a que las previsiones del tiempo anuncian lluvias y tormentas. Por si las aguas me pertrecho de capa transparente china y chubasquero XL. Al poco de subir a Paño las amenazas de lluvias se desvanecen, todo lo más una tenue neblina cubre las laderas de Dulla. Me quito el chubasquero y me lanzo a caminar con alegría en dirección al cruce de la subida a la Puerta de Quintanilla. Mas surgen problemas: mi gemelo izquierdo aún susurra de dolor y... los insectos voladores están alborotados y bullen a mi alrededor ansiosos, buscan mi piel sudada con glotonería. No me amilano y pruebo con una solución arriesgada: me coloco de nuevo el chubasquero, choto incluido y al instante desaparece el bullicio, los bichejos no pueden acceder a mi epidermis y me liberan del constante acoso. Sudo, es cierto, pero mejor sudar que sentirse acosado. La caminata fluye por el sendero favorito, cuatro kilómetros a la sombra de Dulla. La vuelta la hago por donde la ida sin renunciar a la protección del chubasquero. Ya en la panadería me desabrigo y compro pan. Raquel y Indi están a sus cosas. Me ducho, descanso y al rato me dispongo a preparar las cosas del comer. Limpio lechuga y les corto el rabo a los espárragos verdes. Hoy comeremos secreto con patatas fritas y espárragos, y lechuga con cebolla para refrescar el gaznate. Del cocineo se encarga mi chavala; de mientras... nos cepillamos dos botellas de tinto, una de Pago de Cariñena y otra del Priorat, ambas del la zona de selección de vinos del LIDL. Y como es de suponer ese arranque etílico nos conduce inexorablemente a un fiestón de los nuestros. Y aunque el tiempo se tuerce repentinamente descargando un torrente de agua sobre nuestro valle, nosotros no nos amedrentamos y visitamos, coche mediante, el bar de la Piscina y la terraza de Valterria; en Valterria consumimos incluso patatas con salsas (a Raquel le salen al encuentro para que abonara la última consumición... jajaja). Y nada más. El resto se hunde en la nebulosa de la memoria, en algún lugar recóndito, bajo el manto del zumo de las uvas fermentadas. Y ya digo, el resto es historia.
Nota Virgilio.- Toño llama a Raquel: a Virgilio le ha dado un vahído y en una ambulancia se lo han llevado a Basurto. Le llamamos, dice que se ha sentido mal, que se mareaba y se ha caído. Durante el resto del día hemos mantenido contacto vía mensajes. Tras las pruebas pertinentes los sanitarios deciden dejarle ingresado en observación. |