Mañana resacosa, acurrucado en la cama viendo pasar el tiempo a través del cristal de la pantalla del móvil. Cerca del mediodía nos preparamos y nos ponemos en marcha, destino: Villasana de Mena. Hemos quedado para comer en La Taberna del Cuatro con la Rebeca. Llegamos un rato antes de la cita y aprovechamos para echar un zurito. Casualmente nos encontramos con Jugo; una charla rápida y tranquila, sin novedades relevantes. A las tres en punto llega la Rebe. Nos aposentamos en una mesita junto al balconcillo. Y tras un breve intercambio de opiniones elegimos un menú de compartir: Ensaladilla rusa, piparras fritas, morcilla con mermelada de higos y un Rey a compartir; de postre tres porciones de tarta de queso ñamñam. Para beber agua y una botella de blanco de Lanzarote, de la bodega El Grifo, un malvasía muy rico. Y nada, una comida amena y entretenida, con la Rebe se está muy a gusto, es encantadora y conversadora; muy bien todo. Raquel nos invita; muy bien también, jajaja. Son las cinco en punto cuando nos despedimos en la plaza de Villasana y cada cual a su nidito. Nosotros rematamos la tarde haciendo el zángano en la cama. A eso de las ocho me levanto para preparar unas tortillas francesas y a dormir los tres tan felices. Además esta noche inauguramos la temporada de fondo con relleno nórdico, es decir, comienza la temporada otoño invierno. Hala pues, mañana más. |