 Me he decidido a arrancar con la minireforma del baño del Palomar; un cambio de color al paño del reloj y del espejo redondo, ése que ahora cuelga en la pared del cabecero de la habitación pequeña del pueblo. Para ello es preciso hacerse con un poco de pintura. Y pasar por el IKEA a comprar un espejo al que le echamos el ojo hace ya unas semanas... El plan pasa por ir a Leroy Merlin a comprar la pintura. He optado por el color azul que sugirió Raquel. Y de paso muevo el coche, que hace tiempo que descansa en el garaje. Al llegar a MegaPark he observado que no hay cola en el túnel de lavado de la gasolinera, así que he aprovechado la coyuntura favorable para darle un repasito al Lodgy, que nunca viene mal. Primera etapa: IKEA. Paso con ligereza y soltura por los intrincados vericuetos del IKEA, sin apenas detenerme. En la zona "mascotas" compro unos cacharros para Indi, para sustituir los comederos de plástico que nos cedió Esther. De camino al almacén, en donde recoger el espejo, echo al carro una escobilla para el inodoro... EL espejo en fila 20, estantería 28. Y a Leroy Merlin. Zona pinturas. Zona pintura al peso y al código. Una muchacha de mediana edad me prepara 2 kilos de pintura azul. Con las tareas cumplidas regreso a Santutxu. Paseo por el Casco Viejo a comprar cava sevillano y blanco de Lanzarote en Vinalium. Unos potes y unos picoteos por Iturribide y a casa a comer comida rica que prepara la nena. Y tarde tranquila, creo...
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