En eso andamos, cerrando un año que ha abierto la Caja de Pandora y que nos llevará por territorios probablemente nunca explorados, jamás hollados por la mente humana. [...] En lo que a la celebración de fin de año es poco lo que reseñar, en cuanto a reseñas de largo alcance y profunda hondura. Cenamos en Prim. Cinco personas y una perra. Las dos parejitas y mi Tachón, más majo él. La Tata nos dio muy bien de cenar. Preparó un entrante montado en copa que llevaba aguacate, lechuga, langostinos y... gajos de naranja!!! Rico rico. Y de cocineo nos deleitó con solomillo de cerdo guisado con piñones y ciruelas pasas; ciruela pasa. Muy rico rico también. Y los habituales platos al centro con jamón, lomo, espárragos y en ese plan. Un poco de tinto rico y unas cuantas botellas de cava, tres o cuatro, creo recordar. Pero en modo tranquilo, sin desfasar. Cuando llegó el momento de las campanadas sintonizamos Antena3, con Chicote y la Pedroche medio en bolas y ligeramente embarazada. No escogimos la TVE1 porque estaban Los Morancos con la Obregón; demasiado incluso para mí... que me aferro como lapa a mis propias tradiciones, para que no se tuerzan las cosas básicas de mi vida, que no tengo tampoco muy claro si es buena, mala o regular idea; pero me aferro. Y eso, las doce uvas que sólo comimos Raquel y yo, ya que los alegres divorciados pasan de costumbres mundanas, están por encima de ello, o por debajo, que no lo tengo muy claro yo tampoco. El peque nos dejó después de cenar: a casa de Sergi, que estaba solito; es que ya lo he dicho: es un tesoro de persona. Y tras las uvas y un par de copas más de cava, la nena y el nene se fueron para esta nuestra casa a descansar. La nena se acostó a ver un poco de tele y yo me quedé en la butaca con el Indalecio sobado encima hasta que no aguanté más, a eso de las tres y pico... Una Nochevieja fácil de consumir y más fácil aún de olvidar.
Notas del día.- A media mañana Raquel y yo nos acercamos a la casa de Terín a ver de resolver un problema con el Domo. Al llegar nos encontramos que ya estaban allí Juan Luis y Nerea, y que el asunto estaba bajo control. Así que nos bajamos al BM a comprar merluza y carrilleras de rape para comer y a casa, con paradita a tomar un algo por el barrio, creo. Y la noticia más tremenda la recibimos la mañana de Año Nuevo: ha muerto Chema Marañón. No sabemos más; pero creo que es innecesario saber más... |