Complejidad casual dominical
domingo, 29 de enero de 2023

Un día marcado por las clásicas transiciones espacio-tiempo que nos acontecen de cuando en cuando, pero más de cuando.
A primera hora nos pasamos por Zabalbide50 a hacer algo allá; algo como bajar al contenedor del reciclaje ocho bolsas de libros; algo como cerrar el asunto de qué hacer con el piso, dejando aparcada la idea de hacer arreglos de ningún tipo. Ese mismo día nos contactó Nerea para pasarnos el teléfono de una amiga que se dedica a la cosa inmobiliaria; queda pendiente llamarla.
Más liberados tras tomar la decisión de no pegar ni un palo al agua en el piso del poeta nos animamos a dar una vuelta por el barrio, para echar un pincho y tal; regresamos medio bien tras visitar Batzoki con rabas, Extremeño con champis, Karlo´s con quisquillas y en casa... ¿en casa? no sé; además prefiero no saber.
Creyéndome en la madrugada me he levantado a echar una meada de nervios y en el reloj de la sala marcaban las tres y algo. De regreso al lecho no lograba conciliar el sueño y al rato, carcomido por la inquietud, me he levantado, pensando que ya había dormido algo y tal y cual. Me incorporo en la cama, cojo el móvil para ver la hora: las 21:30 ¡¡¡imposible!!!. Me levanto. El móvil de Raquel dice también 21:30. El reloj de la columna dice las nueve y media. Qué desconcierto. Es evidente que cuando me levanté a mear, vi una hora malamente en el reloj de agujas. En fin.
En fin, que me había levantado tras dormir media noche y resulta que son las nueve y media. Es la hostia, me preparo un café, me tomo una Dormidina y me vuelvo a la cama a seguir durmiendo.
Ya lo he dicho: un domingo raro de cojones.
Al menos me puedo autoreconfortar pensando «pero no he fumado», que no es moco de pavo.

#batzoki - #extremeño - #karlos - #fieston

© Zalberto | enero - 2026