 Muy poco que contar en el universo de los acontecimientos y quehaceres, algo más en el mundillo de los pensamientos y las fantasías. Raquel ha desarrollado trancazo, el clásico a base de ingredientes sencillos: moquera, estornudos, frio calor, garganta irritada, malestar general, y unas ganas locas de estar en la cama entre las sábanas viendo tele tan a su placer. Raquel así, y yo orbitando a su alrededor, como planeta suministrador de elementos esenciales; cosas comida, bebida, medicinas, mimos y palabras dulces. He aprovechado para ver en la tele la carrera de Fórmula 1, en directo, la de Yeddah, en Arabia Saudita, en la que Alonso a los mandos de su Aston Martin ha quedado tercero, sólo superado por los bólidos de Red Bull, por el mejicano Pérez y por el campeón holandés. Y un par de sets de Alcaraz en Indian Wells. Y luego unos minutos del clásico Barça Madrid; el que han ganado los culés por 1-2. Y dormir. De mañana poca hostia, preparar comida y comer comida, atender al gato y dar de comer al gato. Todo bien. Todo bien. |