 A primera hora colocamos en el salón el primer ventilador de techo de palas de madera, sustituyendo a un plafón. Tras unas dificultades técnicas que hay que agradecer al ingeniero que diseñó la estrategia de instalación, el ventilador queda en funcionamiento y correctamente colocado. Así que sin pausa procedemos a colocar el segundo. Pero... hay un problema: faltan los tornillos de enganche de las palas de madera. No hay otra opción que devolver el chisme en el Leroy Merlín, hacia donde nos vamos sin perder tiempo. En el Leroy Merlín nos reembolsan el dinero por no poder proceder a sustituirlo por uno nuevo, ya que no tienen en stock. Rehacemos la compra online de un ventilador más; se supone que tardará unos diez días mínimo... es época de refrigeraciones. Aprovechamos que estamos en el MegaPark para visitar los outlets; sin resultado efectivo. Después entramos al Mercadona a acaparar víveres; compramos unas colas de bonito para preparar la comida de hoy y la de mañana. En casa ya. La comida? Bonito al horno sobre cama de cebolla pochada, regado con vino blanco, y cubierto con una fina capa de patata y pimiento verde. El resultado? óptimo. Durante el cocineo nos plimplamos dos botellas de blanco que hemos comprado en el Mercadona. Así que la tarde comienza cargadita pero bien. Después de comer... petas y tele. El tiempo está revuelto. Hay tormentas por todos lados. Zaragoza ha visto llenarse sus calles de agua turbia y asalvajada. A las diez a la cama a ver al Raúl Cimas, en una serie que se llama «Poquita fe». |