 El menda no está para tirar cohetes, el cuerpo humano es caprichoso, un día va como un cohete, valga la redundancia, y al siguiente está para dar de comer a los cochinos; es el caso. Raquel no está cómoda si no se ha definido con claridad el menú del mediodía, incluso el de la cena. Yo la informo de que no cuente conmigo para cacharrear en la cocina; afortunadamente ella se ofrece como opción de comida preparada: «quieres que me acerque hasta La Oka a por alguna cosa preparada?». Joder, qué gran idea. La chavala se prepara y marcha al mundo exterior; yo permanezco ocioso, repantingado en la butaca. Al cabo de dos o tres horas Raquel regresa con un taper de albóndigas en salsa; con una dosis suficiente de arroz basmati, esas albóndigas son perfectas para atemperar el incendio intestinal y favorecer enormemente la capacidad de sesteo vespertino. Así son las cosas. Un día de resultados electorales es un día de informativos televisivos, entrevistas y debates; y en esta ocasión no iba a ser diferente. El PSOE ha aguantado el desgaste y ha alcanzado los 122 escaños; el PP se ha quedado corto, sólo 136; los 33 de VOX no son suficientes para alcanzar una mayoría para gobernar. Todo queda en manos de Puigdemont; qué ironía, la política es siempre un cajón de sorpresas. |