 Plan de Lunes festivo: Visitar el yacimiento del Castro u Opiddum de Arrola, en Nabárniz, y seguidito comer allá mismo, en el Restaurante Aboitiz, a menú cerrado de fin de semana, 30€ persona.
Pues dicho y hecho.
El día es luminoso, luce un sol radiante, pero no hace un calor desagradable. El coche lo hemos aparcado junto al cementerio del pueblo. Desde allí, tras caminar por la carretera durante unos trecientos metros, hemos ascendido por una pista forestal hasta todo lo alto, en donde se erguía antaño un poderoso poblado, el más importante de la región, estuvo habitado desde el siglo IV a.C. hasta el I d.C. Una maravilla de yacimiento; no es una mala idea volver allá con los Mendizaleak; se verá.
Regresamos al coche, nos cambiamos de calzado y de ropitas y para el pueblo a refrescarnos y relajarnos. Aparcamos en una P bien preparada en las primeras calles del pueblo y caminamos tranquilamente buscando un bareto para beber algo. Optamos por el Jatetxe Nabárniz, un sitio muy guapo en el que echamos al gaznate una caña fresca a la sombra. A las 13:45 entramos al Aboitiz y nos sentamos a comer.
Menú: - ensalada mixta con langostinos, manzana, tomate, aguacate, lechuga, cebolla
- menestra de verduras, con algunas albardadas, como las pencas, la coliflor, el huevo duro, y el resto guisado que te cagas
- lubina a la plancha
- bacalao a la plancha, ambos exquisitos
- de postre una panchineta
- para beber una jarra de barro con vino de la casa, muy aceptable
Una maravilla el restaurante, para repetir las veces que haga falta.
Regresamos recorriendo carreteras comarcales hasta llegar a la autovía de Munguía y luego por la carretera de Santo Domingo. El resto del día en casa, tan pichis. El gato? El gato bien.
Notas.- No olvidar el trenecito. Pendiente el Santuario de Gastiburu |