 Día caluroso; el tiempo no afloja, las temperaturas son altas y la humedad empápalo todo. Tras la clase con Maite, en la terraza para aprovechar el fresco de la mañana, hago mi salida diaria a comprar cositas variadas en el BM; y de regreso a casa me paro en donde Karim a disfrutar de un rato de paz frente a un pincho de tortilla y un zurito tostado. Geniales momentos insignificantes. Este jueves nos trae, como un jueves que se precie, un acontecimiento realmente singular: a Terín le implantan un marcapasos en la ingle -curioso lugar, pero con su lógica gramatical: marca pasos, en el elemento motriz; es broma-. Raquel ha estado en el hospital unas cuantas horas acompañando a su prima Nerea, durante lo que ha durado todo el proceso pre y post operatorio. La intervención se cree que ha sido un éxito; estupendo. Y mientras en Basurto se desarrollaba una situación levemente dramática, en El Palomar he recibido a mi pequeño Tachón, para alimentarle y escuchar su relato nipón, jeje. Albóndigas del Corte Inglés, arroz basmati al ajo y pisto del rico. Su viaje tiene pinta de que ha sido guay; apenas alguna anécdota de ronquidos marca "Sergi" y dificultades para descansar marca "Urtxi"; como me ha explicado Alberto. pequeñeces sin importancia. El peque está contento, las cosas salen bien. El tema de la avería de su coche, los frenos, el capó que no se abre, todo eso se ha resuelto por la módica cantidad de 50€, una miseria. Se ha reincorporado al trabajo en la academia y yo le noto relajado, bueno, todo lo relajado de lo que es capaz de mostrarse el enano, ya se sabe. Le quiero. Rubén e Irati también han comenzado hoy las clases. Mikel y Marta me han pasado fotos y me comentan que han regresado contentos, con nuevas aulas, nuevos compañeros y nuevos educadores. Que todo esto fluya me relaja no sabéis cuánto. Un jueves en modo "jueves". |