Por Bernat Mira Tormo (11 de octubre de 2018) |
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| 16/10/2023 18:29:13 | |
| Tésera Los pactos de hospitalidad (hospitium) eran una costumbre muy común entre los pueblos de la Celtiberia. Eran sagrados e inviolables. Anteriormente eran sólo verbales (con testigos y con un rito de tipo druídico con los dioses como garantes),[cita requerida] pero con la elaboración de una tésera el pacto quedaba sellado, además, con un documento similar a lo que hoy son los contratos firmados ante un notario. La relación se convertía en un compromiso legal, entre un individuo y una ciudad o entre comunidades; y con ello quedaba firme el valor vinculante de la tésera, que incluso podía transmitirse a través de generaciones. El comienzo de la conquista romana de Hispania las generalizó, de ordinario en soporte de bronce y escritas en alfabeto ibérico. Este legado escrito, junto con los bronces de Botorrita (una serie de planchas de bronce del siglo i a. C. encontradas en Contrebia Belaisca, Cabezo de las Minas, cerca de la actual Botorrita, en las proximidades de Zaragoza), es una de las principales fuentes documentales para el estudio de la forma de vida, costumbres, nombres de ciudades y ritos de esas épocas. Las formas son muy variadas: manos entrelazadas, geométricas3 y, sobre todo, zoomorfas: caballo, jabalí, pez, cerdo, paloma, toro, etcétera.4 También las hubo formadas por dos partes semejantes y complementarias, de tal modo que cada una de las piezas de la tésera encajaba en la otra y así, en algunos casos, se llegaba a completar la inscripción del pacto. Algunas de las téseras más conocidas son: Tésera geométrica de La Custodia (Viana, Navarra)5 Tésera de Folgoso de Caurel (Lugo)6 Tésera cántabra de Monte Cildá (Palencia).7 Bronce de Luzaga | |


