 Pues eso, vagueando que es gerundio. Aunque en el título hay encerrada una paradoja, ya que si bien es cierto que mi sensación recordatoria es de un domingo apoltronado y ocioso, también es más cierto que durante las primeras horas de la mañana, desde las 9 hasta las 12, le dimos un repaso en toda regla a la casa y al recoger los trastos del viaje que tenía el objetivo, que se logró, de dejar en la casa una atmósfera de limpieza y orden de ésas que relajan el espíritu. ¿Vagueando? Yo mucho, pero Raquel más. Yo, al terminar el zafarrancho de limpieza y ordenación, he bajado a comprar caprichos, tipo caracolillos y ensaladilla, y cosas necesarias, tipo huevos; y he rematado mi faena preparando unas sabrosas lentejas de las mías. Durante la tarde... mucha butaca, una buena dosis de puesta al día de este diario de bitácora, y mucho relax televisivo. La cena: ensalada de pepino, cebolleta y bonito en aceite. |