 Bueno, en el título he intentado meter todo lo relevante del día, que ha sido mucho, y a duras penas lo he logrado. Así que lo mejor será pasar a relatar la jornada de un modo meramente narrativo y secuencial; creo que puedo y que lo hago bien.
En principio el día tenía su punto fundamental en la visita a un negocio de venta de coches usados -en Las Arenas, Autos Gaztelu-, para comenzar a otear el mercado de cara a una compra más o menos próxima de un coche para el peque, que sustituya al Audi que lo tiene un poco malito de sus cosas. Así que a eso de las 11 AM salgo del garaje de Santutxu, subido en mi propulsor a combustión, con la intención de llegar a Las Arenas recorriendo las carreteras que bordean la ría en su margen derecha, en dirección al mar.
Me encontraba conduciendo tan pichi cuando la entrada de una llamada ha interrumpido la musiquita que iba disfrutando; tralarí tralará. Es Esther y hay noticia. Noticia? Notición: hay una oferta para la compra del piso de Zabalbide 50, y parece que es en firme, ya que la hace una pareja que ha visitado el piso en dos ocasiones estos días pasados, que han sido especialmente soleados y que tan bien le sientan al pisito. Han puesto sobre la mesa 180.000€; no me lo puedo creer, me parece una precio correctísimo y le animo a Esther para que acepte la oferta, aunque no es necesario ya que ella lo siente igual. Poco rato después, en Gaztelu Motores hablo con Raquel y nos emocionamos juntos, al unísono jeje.
Veremos qué pasa con el piso, pero todos estamos deseando que se venda de una vez por todas y terminar con esa parte de la historia.
El día es espléndido, luminoso y de graduación semicálida. La cita era a las 12 AM más menos que más. Al llegar llamo a Tachón para informarle que ya me encontraba allí, aparcado a las afueras del pueblo, donde comienzan los edificios que se llegan hasta el Puente Colgante; tiro cuatro fotos mientras espero, apenas diez minutos.
La visita al negocio de compraventa (tienen local en Galdácano y en Portugalete) dura menos que nada. Lo más interesante es lo más económico: un Corsa del 2007 por 9.900€; el resto cacharros caros y sin interés- Nos regresamos al coche y ponemos rumbo a Sani.
Ya en Sani, Alberto sugiere que le acerque al taller de bajo el piso de Manu, a sondear la posibilidad de una miradita al Audi para preparar presupuesto gratuito; y vamos allá. Aparco en la plaza sin apagar el motor, sólo dejar al peque para que haga su gestión; pero por la acera se acercan paseando al perro Conchi y su churri, y en esos instantes los hados deciden introducir en escena a unos nuevos personajes que dan un giro al guion: alguien de su entorno de confianza tiene un Citroën casi nuevo parado en el garaje por cuestiones que no vienen al caso, y están en modo «venta sin prisas». La ocasión parece que ni pintada, y con un poco de suerte el precio en correcto. En este preciso momento me guasapea Tachón para decirme que mañana nos citamos con el del coche, en el portal a las 11 AM.. En fin, que buenas perspectivas en este tema; mañana la información será más concreta y determinante.
El regreso a casa viene cargadito de emociones agradables, el posible coche, la venta del piso; bueno, son eventos positivos, aunque nunca sabe uno, el futuro es un lugar propenso a las sorpresas inesperadas, de todo tipo de contenido moral.
Raquel está muy contenta por lo de la oferta, y su primera reacción ha sido organizar una salida a Nápoles con su tata y su sobrina, para allá por mediados de Diciembre, coincidiendo con el cumpleaños de Esther, y tal. Jeje. Está cocinando pasta gigante de caracolas con salsa a su pedo; botella de tinto sobre la mesa, descorchada, oxigenándose pausadamente.
Bueno. La película es un clásico de vino y cervezas; el guionista está sin ideas hasta media tarde, cuando un brote inesperado y explosivo de inspirada imaginación se lleva a Raquel en volandas a casa de Virgilio, en busca de la felicidad.
El chaval y yo esperamos pacientemente el regreso de Raquel, aprovisionada de humito. Pero la nena está tan a gusto en casa de Virgi, haciendo el indio, y rompiendo alguna copa de las buenas, jeje.
Son las 3 de la madrugada: ahí llega, a duras penas, pero con dos muestras gratuitas de productos de la selección de «lo mejor del Jardín de Virgilio». Bien hecho; ya podemos dormir en paz.
Un día en la zona alta de la curva sinusoidal de la vida, que siempre lo preferiré a la zona baja, menos aún a la de bajada. Pues eso. |