Un día tranquilo, una entrada sencilla. Rebusco en las pasadas horas y apenas encuentro algún que otro pequeño evento que mereciera formar parte de una entrada dedicada a mi aniversario, 64; pero pocos pocos (quizás ninguno). He salido a compras, he dado un repasín a la casa, he perdido el eje de giro del Marta, que ha caído al patio (no ha habido manera de encontrar a un vecino en posesión de una llave del patio, qué cosas) y no lo he recuperado aún; y el resto un compendio clásico de mis ocios de renacentista. Mikel me ha llamado por videoconferencia, con Rubén e Irati; muy ricos. Ya falta poco para la celebración navideña en Barcelona, con toda la familia, incluido Tachón. Todo el mundo nervioso; Francisco se encarga de toda la organización; es un máquina. El resto de mi humanidad me ha felicitado vía telemática; bien todo. |