 La cosa, de momento, va por buen camino. Nada de comer a lo loco, nada de fumar a lo loco, nada de beber a lo loco. Hemos comido puré de calabacín con coliflor y pechugas de pollo al tomate rico. Hemos fumado dos o tres pitis y sin ganas. Hemos bebido una lata a medias y sin apetencia. Ése es el camino. Éste es el camino. A las doce menos poco he salido de casa para caminar hasta la consulta de César, que me dio cita a las 13; una caminata agradable, en la que mis múltiples lesiones recientes apenas han hecho acto de presencia, por señalar algo, una molestia leve en la cadera derecha ¿?. ¿César? Muy bien. En esta sesión he usado un aparato nuevo, uno que genera pulsos magnéticos; una pasada el chisme, e interesante. Y también ha martilleado mi cuello y mis hombros, pero sin más. En fin, 60€, pues le debía 5€ de la sesión anterior; le he pagado por Bizum por primera vez. Salir de César y regresar a casa caminando, hasta la boca de Berastegui, donde he cogido el metro para llegar antes y tal. La tarde en casa, como habitualmente, en modo tranquilo. Y a la cama a eso de las nueve menos cuarto; cada día más pronto. Estamos viendo una serie interesante, «Un asesinato en el fin del mundo», en Disney+. Entretenida, con sus toques de suspense y asesinatos y su toque de ciencia ficción. |