Son las cinco de la tarde. Raquel ha salido a darse un voltio por las tiendas de Bilbao. Suena mi móvil. - Cariño, tenemos un problema. Su voz suena preocupada, incluso muy preocupada. - A ver, dime qué pasa. Me espero cualquier cosa; además me pilla medio dormido, tirado en la butaca con la caraja de la digestión a pleno rendimiento. - Me ha llamado el vecino del 1ºE del portal de mis padres, me dice que cae agua por el patio de los baños y que parece que sale de nuestro piso, ¿puedes ir a ver qué pasa?. - Vale, me visto, voy y te cuento. Algo así ha sido, más más que menos. No me ha agobiado nada, ni me ha agitado; sencillamente estaba tan pancho que levantarme, vestirme y salir no me ha hecho ni puta gracia, pero bueno... No me enrollo. Hay un poro en el manguito rígido, de plomo o algo así, que sale de la llave de paso del piso y penetra en la casa (no he sido capaz de determinar a dónde conduce esa cañería...). El vecino, Ander, ha hecho acto de presencia. Hemos cerrado la llave de paso y al momento ha cesado el chorrillo de agua que salía del poro: asunto solucionado. Queda por que venga un fontanero y arregle eso. Al rato me ha llamado Raquel para comentarme que le ha llamado el vecino para decirle que se ha puesto en contacto con el administrador y que se encargan del tema. Seguiremos informando. |