Me he despertado como casi cansado, sin lograr el nivel normal de sensaciones, quizás tocado del ala por el intenso día montañero de ayer. Para colmo, a las ocho y media, tenemos clase de abdominales con Maite. Pero bueno, lo cierto es que esa clase siempre sirve para despertar el cuerpo y las ganas de arrancar el día. Pero hoy ya tenía previsto dedicarme a mí mismo un par de horas para poner al día mi bitácora y para disfrutar de mis cosas informáticas; propósito cumplido. Dan las once y me entran ganas de salir al mundo; además tengo cosas pendientes de hacer, cosas como comprar presa ibérica para hacer a la parrilla en Arranku, cosas como reponer Dormidina, cosas como tomar el aire y dar una vuelta feliz. Y dicho y hecho. La compra de presa ibérica se complica un poco al no tener material en la sucursal de Santutxu, pero eso también tiene de bueno que me lleva a bajar al Casco Viejo, a la tienda de Tendería, a probar suerte; y la suerte me sonríe; compro dos presas y un sobre de lomo del rico. Inciso. He intentado bajar al Casco por las escaleras de Solokoetxe, las que están en obras; estaban cerradas al tráfico peatonal, supongo que porque las obras están llegando a su final y es inminente la inauguración y puesta en servicio de los nuevos ascensores. Así que... hala, a bajar a la Ribera por las escaleras que salen a la calle Ronda, las que tienen rampas en ascenso. Tendería, dos presas y un sobre de lomo por 47€. Metro en Unamuno y al barrio. Compro comida para Indi en el Eroski de Zabalbide y cervezas ORO en el BM, y algunas cosas más. A casa después. Raquel está a tope con sus nuevas adquisiciones laborales: el personal de Aravaca, con Fernando al frente, le están dando muchos quebraderos de cabeza. Mi afán por verla relajada y feliz me lleva a proponerle vino y picoteos, que ella acepta con alegría, claro. |