Raquel ya está en casa, tras su periplo madrileño; yo la he echado en falta. Un día de recuperación del sentío. A primera hora, piernas con Maite. Hace un día muy frío y amenazante de lluvia dispersa. Seguido marcho a caminar sin rumbo fijo. Bajo al Casco Viejo por los nuevos ascensores, cruzo el puente del Arenal y camino por la orilla de la ría hasta llegar al Guggenheim: sentía la llamada del aire místico del templo del arte -y las exposiciones nuevas...-. Hay 2 exposiciones nuevas: una de Pop Art, otra de Giovanni Anselmo. [añado fotografías] Salgo del museo y voy caminando en dirección al Tezenis de la Gran Vía a husmear las sudaderas, pues ayer me quedé con las ganas de una que no tenían mi talla en la tienda de la calle Correo; había talla S y la compra la hice efectiva. De camino al Tezenis hago una parada técnica en La Oka: tengo la misión de comprar albóndigas; compro 14 bolitas y cuatro pencas rellenas. Raquel está de visita ginecológica. Me llama para quedar, pero yo ya estoy en Santutxu, echando una caña en el Polaco, tan a gusto. Me dice que la espere y la espero. Cuando nos encontramos vamos al Santutxu a echar un par de potes extremeños. Y a casa a comer. Siesta, etc etc etc. |