 Nos lleva Jorge al aeropuerto; son las dos del mediodía cuando facturamos las dos maletas y pasamos el control de seguridad. Una caña a 5€ y un bocata a 10€: 30€ en el nuevo garito de aeropuerto, un robo a mano armada, como es habitual. Embarcamos sin novedad. Mi plaza es la 14D, en las filas sobre el ala, las que dejan mayor espacio para las piernas; Raquel en el 4D. Al poco de despegar voy al baño; al regresar a mi asiento me detengo donde la nena para comunicarle la posibilidad de cambiarse a mi zona, donde hay muchas plazas libres. Raquel se sienta en la fila que hay delante de mí, junto a la ventanilla: viaja como una reina, jeje. Aterrizamos sin novedad también. Recogemos maletas y nos colocamos a la cola del mostrador de CICAR para pillar el coche reservado; pero... Raquel se impacienta y sugiere que cojamos un taxi para ir al apartamento y que lo del coche lo podemos mirar más adelante. La idea me parece muy buena. En media hora estamos en la calle Perú 7. El taxi nos cuesta casi los 40€, pero bien. Al poco aparece un taxi de la compañía ORLANDO; nos trae las llaves del apartamento y tras un malentendido le abonamos 20€. Los 20€ los recuperamos vía Bizum, después de que la nena los reclamara con firmeza a las muchachas que gestionan los alquileres; en fin, pero bien. Apartamento. Una preciosidad. Terraza perfecta, con unas vistas espléndidas. La zona superior está muy bien equipada y la inferior, más reducida, la dedicamos al uso del baño. el más hermoso. La zona de cocina y barra está totalmente equipada también, no le falta detalle. Estamos encantados. Con la tranquilidad de haber resuelto el tema alojamiento, nos vestimos en modo "verano" y salimos en busca del Mercadona más cercano. Pero de camino pasamos junto a un SuperCor: sin dudarlo cambiamos el plan. Compramos un surtido de básicos y regresamos al apartamento a relajarnos comiendo y bebiendo. Cenamos lomo y ensalada y bebemos cerveza y un tinto tinerfeño muy original. Y todo eso, que ya estamos en Las Palmas. |