 Ha salido a dar una vuelta por el barrio, a comprar cositas para Indi en la tienda de mascotas del Carmelo, a comprar en el BM y la frutería, y a ir a la lavandería a poner a punto sábanas blancas: lavado y secado; mientras el lavado, 40 minutos, un tinto en el Santutxu; mientras el secado, 24 minutos, un pote en el Piérolas. Al salir del Piérolas se ha puesto el cielo en tonos oscuros y ha despachado un leve torrente de gotas gordas, sin más. De la comida se ha ocupado Raquel; patatas con espárragos y huevos escalfados, medio ful pero comestible. El resto del día lo dedico a ver varios capítulos de Shogun y a descansar. Cenamos ensalada de atún en aceite con tomate pelado, aguacate y queso fresco. Por cierto, Raquel ha comprado esta tarde un obsequio para llevar a Paqui y José Antonio: una caja de delicatessen marineras vascas; 60€ y pico, barato me parece.
Nota Indalecio.- Estamos acostados los tres cuando el muchacho ha salido disparado de la cama. ¿Qué pasará?. Me levanto a ver: el chaval ha fijado toda su atención en lo alto de los estores. No veo nada extraño, pero él no para de maullar de ese modo que usa cuando está en modo «cacería». Se levanta Raquel y localiza el punto focal: una mariposa polilla posada en el estor de sobre la puerta. Lo espanto y el gato se vuelve medio loco persiguiéndolo, jajaja. Finalmente y con mi ayuda, el polillón cae bajo sus garras; está eufórico, jajaja. Se lo quito de los morros y se queda perplejo: ha desaparecido como por magia potagia, jajaja. Adoro a mi gato :D |