 En la extensa campiña sevillana, entre los pliegues de la majestuosa Sierra Morena, yace un tesoro arqueológico poco conocido para muchos: el conjunto arqueológico de Mulva - Munigua, una antigua ciudad romana que desafía los esquemas convencionales del urbanismo de la época. Este enclave, situado en las inmediaciones de Villanueva del Río y Minas, se erige como un impresionante testimonio de un pasado glorioso que se remonta al siglo IV a.C., un tiempo en el que la Bética romana florecía con esplendor.
A una hora en coche desde la capital, el viaje hacia Munigua te adentra en un paisaje salpicado de olivares y campos dorados, donde el pueblo de Villanueva del Río y Minas sirve como puerta de entrada a este fascinante mundo antiguo. Con cerca de cinco mil habitantes y una rica tradición minera, este encantador pueblo es más que un simple punto de partida; es el guardián de un legado que se extiende a lo largo de los siglos.
Orígenes El descubrimiento de Munigua se remonta al año 1756, cuando dos eruditos de la Academia de Buenas Letras de Sevilla, Sebastián Antonio de Cortes y José de Cuentos Zayas, desenterraron sus primeros vestigios. Desde entonces, el Instituto Arqueológico Alemán ha llevado a cabo un arduo trabajo de excavación y preservación, rescatando esta joya del olvido y devolviéndola al escenario histórico. |