 Hoy es un día muy especial: es el octavo cumpleaños de mi nieta Irati. Nada menos. El día transcurre relajado. Piscineo, holgazaneo y los mínimos básicos como cocinar y fregar, como lavar la colada y recogerla, en ese plan. La comida de hoy ha pretendido rebajar la euforia digestiva y hemos optado por cocinar unas vainas y comportarnos como personas decentes. Jeje. A media tarde hemos conexionado online con Barcelona. En la pantallita estaban los cuatro, a cada cual más bonico. Los peques estaban en plan de abrir regalos y eso. Por cierto que nuestro regalo, los micrófonos dorados con bluetooth y karaoke y eso les han flipado, han sido el regalo estrella; qué gustazo acertar. Y nada, que los peques son cada día más grandotes y tal; en fin. La familia... A media tarde me da por dar un repaso de limpieza al Lodgy. Manguera en mano, fregona para llegar a las zonas más alejadas del techo, y mucho desriñone, para dejar el coche como la patena, pues estaba de un sucio que empezaba a dar un poco de asquito. Por cierto que hay pronóstico de posibles chubascos en la zona; mecagüen todo, que justo limpie y... Ya veremos. |