.jpg) Me he atrevido a caminar un cierta distancia: del cortijo al pueblo pasando por el molino de Benizalte, subida al pueblo, desayuno en la calle Mayor y regreso por el puente del río Chico. Un poco más de tres kilómetros que he soportado bastante bien; pero no como yo hubiera deseado, es decir, sin dolor en la rodilla... en fin. El resto del día en el cortijo, vagueando y haciendo lo justo. Estoy leyendo un libro réplica a Olagüe; ya contaré. Raquel prepara con restos de costillas un arroz de puta madre, que he disfrutado como un enano. |