 Hay emoción en el aire, vamos a Otura a pasar el día con Txetxu, Rebeca y Jorge. Antes de emprender viaje hago paradita en la gasolinera de Manolo para repostar AdBlue (4,45 litros por 4,23€). De camino a Otura hacemos parada en La Venta del Chaleco a comprar cositas ricas de comer y beber. El sitio está muy bien, hay mucha variedad de todo: quesos, aceites, mermeladas, embutidos , vinos, etcétera. Compramos bastantes cosas; quesos, mermeladas, un licor de vino tinto para Jorge, suero de leche para mí, y algo más que seguro que olvido. Hemos quedado con Rebe y su padre en Otura, en el bar gallego, el Camino de Santiago; se supone que es una sorpresa para Jorge, ya que le ha dicho Rebe que vana Correos a recoger un paquete, blablablá, jajaja. Cuando llegamos aún están poniendo las mesas en el gallego, por lo que nos instalamos en un bar que está justo al lado a echar una primera caña. Y, bueno, llegan a la hora prevista la Rebe y Jorge, hay una especie de sorpresa y, ahora sí, nos vamos al gallego a tomar unas cañas. Un rato nada largo y tiramos para el cortijo. Txetxu está todo atareado preparando el horno de leña en el que va a cocinar un costillar a su estilo, como el del año pasado supongo. Obviamente hacemos efectivo el regalo "jamonero" a Rebe y Jorge se pone manos a la obra para cortar las primeras lonchas y tal. Y piscineo divertido. Picoteo en el cenador de la piscina, a base de jildas, cortezas, jamón, y cervezas... Nosotros aportamos inflables de piscina y pasamos un rato largo jugando a una especie de voleibol muy guapamente. Sobre las tres y pico nos sentamos a comer las costillas; buenísimas, Txetxu tiene madera de chef. Y en ese plan distendido hasta eso de las siete y media que iniciamos regreso a casa. Un día muy muy bonito con el famulio (que no esté Esther ayuda a que todo sea fluido y amable, hay que decirlo...) |