 Somos responsables de la trama de este día, meticulosamente preparada desde hace días. Trama sencilla pero espectacular: visita a la bodega Señorío de Nevada, con cata incluida; comida en Dúrcal, en Chambao el Bizco (se admiten perretes); y brecha en la cocorota, como remate exótico e inesperado (¿o sí?). Efectivamente fue así y así se desarrolló, sin contratiempos. En la bodega nos atendió una amable señorita. La visita agradable y ligera: viñedos, procesamiento y almacenamiento. La cata: hombre hombre, la cata muy bien; cinco tipos de vino, a cada cual más rico, y no me pida nadie que lo desarrolle más porque lo medio recuerdo y porque no me apetece. Sin pausa conducimos hasta Dúrcal, a la chopera bajo el puente de hierro. En el Chambao nos han reservado una mesa estupenda, a la sombra y con un gran cancarro de agua para Berto. Bueno, la comida... de cine; un poco de esto, un poco de aquello, todo muy bueno, todo compartido, y genial la verdad, para repetir mil veces. Ya pondré el menú cuando termine de poner al día todas las reseñas de las vacaciones que aún me faltan y que son más de una docena, casi dos. Y ya desde el Chambao cada cual a su casa, cortijo con perdón. Jorge tiene pensado hacer cambio de cortijo el domingo, o sea mañana; veremos cómo va la cosa, porque... tanto canturreo, tanto tarareo, tanto silbidito... pufff eso suele ser mortal de necesidad, así que veremos. |