 Domingo y tranquilidad. El plan de hoy gira entorno al hecho de que Jorge se instala en Los Cortijuelos con la idea de pasar tres o cuatro noches (aún por definir, o al menos nosotros no lo sabemos). Como es de imaginar Jorge llega más bien pronto. Le hemos despejado la habitación de las dos amas y parte del armario para que se acomode. Como siempre hay prioridades, la primera situación que se produce es... el baño juguetón en la piscina. A jorge se le nota que está encantado con nuestro cortijo, que, vamos, que es mejor en todos los aspectos que el de Otura; en fin, es así. Para comer hemos decidido ir caminando a la Venta María, a probar las pizzas; y digo probar porque todas las veces que hemos ido nosotros, todas hemos comido pasta, de mil maneras, pero pasta; pero Jorge es hombre "rarito" comiendo, y la pasta con verduras y cosas fijo que no le hace tilín, en cambio las pizzas... eso sí que lo practica a menudo, jajaja. Ah, pero sí que pone su punto especial, y que le delata, a la hora de elegir pizza: la 4 quesos jajaja. Sin más, a la hora de la verdad como son grandes las compartimos y aún sobraron algunos cachos. Vinitos blancos italianos y chupitos. De regreso al cortijo nos dedicamos a hacer el vago, a bañarnos, a hacer el vago, a cenar y a hacer el vago; maravillosa tarde la verdad. Así comienza la estancia de Jorge entre nosotros, sin problemas ni disonancias. |