 Me he decidido a probar el comportamiento de mi rodilla, caminando la ruta de Bayacas. Veremos. Aparcamos en el parking polvoriento que hay en lo alto del pueblo. Desde allá iniciamos la ruta, comenzando en la Ermita de San Sebastián. Recorremos el camino que ya hicimos en otras ocasiones, siguiendo las veredas de la acequia, el camino junto al lecho seco del rio Chico, pasando junto a Bayacas, ascendiendo hasta lo alto y, tras una pausa en el mirador sobre el cementerio, bajando de nuevo al pueblo. Todo ha ido bien, mi rodilla me ha permitido caminar sin contratiempos. En una terraza echamos caña con tapa y volvemos al coche. Compras en el Consum, que con Jorge tienen su punto de asombro: se le nota demasiado la impaciencia, coge el carro y ya quiere irse, jajaja. Pillamos materiales diversos; los fundamentales son unos chorizos y unas longanizas para barbacoa; y al cortijo a preparar barbacoa. Barbacoa en la piscina: qué puede haber mejor. Nos bañamos, bebemos tres o cuatro botellas de sidra, bebemos cerveza, comemos las viandas y disfrutamos. A media tarde viene José Antonio y continuamos con el festejo. Lo pasamos de puta madre, un día completo; que sean todos así... |