Capileira; nos apetecía subir a conocer el pueblo más alto del barranco de Poquiera, que curiosamente no habíamos aún visitado. Pampaneira y Bubión sí habíamos visitado. Capileira, jajaja, también, y más de una vez... Fue llegar a las afueras del pueblo y ver a mano izquierda una zona para aparcar el coche en la que al menos dos veces ya habíamos dejado el coche... ¡¡¡Qué bueno!!! Lo cierto es que sigo sin encajar bien las piezas, pero lo que es cierto es que sí habíamos estado en Capileira en más de una ocasión; en fin, jajaja. En esta visita simplemente turisteamos por sus calles; fisgamos la iglesia, muy bonita por cierto; almorzamos tostada y cerveza en una terracita, rodeados de jubiletas animosos que habían desembarcado en un bus que a duras penas había conseguido sortear los obstáculos de las obras que había a la entrada del pueblo; tiramos instantáneas aquí y allá; curioseamos en tiendas de todo tipo; y compramos, una camiseta color teja con un burro en todo el pecho y una cabeza de astado realizada en mimbre y cáñamo, muy chula, para casa (que ya está colgada en una de las columnas). Y cuando agotamos las opciones emprendimos el regreso a Órgiva. Un pase por el Consum a comprar vituallas y una parada en el Empalme a echar unas cervezas y tapas variadas (tres cervezas y tres tapas). Y descanso en el cortijo; merecido y deseado. ¿Qué comimos y qué cenamos? No recuerdo y me da igual. Las vacaciones alpujarreñas se acercan a su fin, nos quedan horas contadas y todo se disfruta más intensamente, incluso las pequeñas cosas y los silencios del atardecer... |