 A primera hora me preparo para comenzar los ajetreos del día. El día es húmedo, llueve y hay neblina. Voy a ir al MegaPark a buscar materiales e ideas para la movidilla que quiero montar en la esquina de la cocina donde están desde siempre los botes de aceite, la sal y la pimienta, etc. Antes he pasado por Sani a llevarle el libro que pidió por Amazon y que envió a nuestra dirección; cosas de él. Un ratín en casa con el peque y sigo viaje. De Sani me llevo el taladro inalámbrico y la sierra caladora. De camino me encuentro un montón de obras en la carretera de la ría, entre Luchana y el cruce de Asúa. Primera etapa, IKEA. Me recorro aquello a buen ritmo mirando todo con ojos de experto, pero nada llama mi atención, así que me largo en un pispas. Segunda etapa, Leroy Merlin. Y aquí sí que compro, más que nada porque ya tenía en mente las cosas que necesitaba. Una tabla de ocume de 30x60. Dos esquineras de aluminio para cantear la idea. Dos soportes para baldas de cristal. Dos baldas de cristal de 30x12. Una bombilla para la lámpara de Sani, a la que Tachón le ha cambiado el globo de papel por una tulipa de material natural muy chula. Una sierra de metal de tamaño pequeño. Tercera etapa, casa y BM. Subo las compras y sin pausa me bajo al BM a comprar la comida: hamburguesas y una botella de Guachilufú, jajaja. Hago una pausa en Mi Bodega para echar una caña y fumar un piti, para relajarme y descansar un ratito. Bueno, y subo a preparar la comida; una ensalada con muchas cosas y una hamburguesa y media para cada cual. De sobremesa con entretenemos un buen rato viendo la final del salto con pértiga; Duplantis y su nuevo récord del mundo, 6,25 ms, qué tío. Raquel marcha a sus cosas del Yoga y yo me pongo con las ñapas previstas. Preparo en la terraza todo lo necesario para ir construyendo la tabla enchapada en rojo, pero tengo que parar porque me llama Raquel diciéndome que cierre todo, que hay una extraña nube blanquecina y tal y cual. Le hago caso y mientras espero a ver qué pasa con lo de la nube, me pongo a terminar la sustitución de tiradores de los muebles de la cocina, pues me faltaban por cambiar los de los módulos con frente de cristal, por la dificultad para acceder a los tornillos que sujetan los tiradores. Para lograr mi objetivo saco de su maletín la Dremel que me regaló Raquel y que aún no había probado. La tarea ha sido un éxito y la participación de la Dremel ha resultado fundamental, providencial. Y seguido de lo anterior he vuelto a la terraza a ponerme con la ñapa importante. He serrado la placa roja para dejarla del mismo tamaño que la tabla de ocume, 30x60, y le he repasado un poco el borde a esa tabla para dejarlo todo a la par. He aplicado una buena cantidad de cola de carpintero, he puesto sargentos y unas pesas de hacer pesas haciendo peso y ahí lo he dejado todo hasta mañana que ya continuaré con el tema. Un día productivo y cansado; a gusto. |