 12:43 del viernes 23 de Agosto de 2024. Viernes festivo de la Semana Grande.
Para relatar todo lo de ayer es preciso un nivel de concentración muy alto, uno que se origina en un entrecejo plano, en un sobreesfuerzo mental que pone mueca en el rostro; son tantas las cosas...
Lo suyo es comenzar preparando un esquema tipo «lista ul»; por ejemplo. - Un madrugón para la sesión de piernas con Maite.
¿Lo damos todo? Dejémoslo en casi todo, Raquel estaba un poco achacosa, con moquillo y voz tomada; yo en mi línea, ni fú ni fá.
- Mi planteamiento original era salir a primera hora, tras Maites, a caminar y hacer compras, pero me lié yo solito:
me pues a ordenar y, ya se sabe, eso en un no parar, una historia interminable. En esta ocasión les tocó a los módulos del salón, los colgantes y el que tengo a mi izquierda cuando ocupo mi lugar ante la ventana telemática. Les di un buen meneo, pero aún falta; tengo que meter mano a los 2 muebles rojos metálicos, que no es moco de pavo.
- Serían las once y algo cuando di por terminado ese momento orden y me preparé para salir a comprar.
Me pasé por el BM. Lomo adobado (6), bonito del norte (4 lomos que hacían casi 2 kilos), queso de Santi (2 tápers), Monopol (2), alhambras (8), lechuga, pepinos (2), palitos de sésamo y fijo que algo que ahora no recuerdo.
- Un pase rápido por Mi Bodega a echar una caña con pulga de bonito muy rica y a casa.
- Congelación de 3 de las 4 piezas de bonito; la que restaba se dejó en la nevera para su posterior inclusión en el guiso de patatas (más adelante se verá que todo ello terminó en la basura... cosas etílicas lógicas y esdrújulas).
Preparación de caldo de pescado con espinas y demás.
- Son pasadas las dos cuando Raquel termina su agotadora jornada laboral, rematándola con dos horas de multi con el traspaso de poderes a la firma hindú como tema único; pobre muchacha mía.
Comienza el descorche de los Monopol, uno y dos. Marmitako a la basura de tanto calentar y recalentar; las patatas y el caldo se pasaron de tiempo y de todo, una caca con todas las letras. Daba igual: estábamos ya en modo fiesta
- Y a las fiestas que nos fuimos, con ilusión y mucha alegría.
Menudo juergón y cuánto de todo, jajaja.
- Txoznas en Uribitarte.
Plaza Nueva y los bailes populares de mi Raquel, tope divertido. Potes en x sitios: el Basaras recuerdo bien, con sus 2 empanadillas por cabeza. Espectáculo callejero de saltimbanquis en el Arenal, en el asfalto frente al Bulevar, muy divertido también, aplaudiendo como los que más, jajaja.
- Y el remate llega al subir por los ascensores de Solokoetxe y echar los últimos tragos en el Bar Maite y producirse una estampida de los convecinos de la zona dirigiéndose en tropel a las barandillas del acceso al viejo ascensor de Solokoetxe, hoy suspendido de empleo y sueldo, para ver desde allá los fuegos artificiales; y nosotros con ellos, formando parte apasionada en esa marabunta vecinal. Genial también.
- Casi las doce cuando Indalecio sale a recibirnos y nos cae una de esas broncas tan lindas que nos el chaval nos echa cuando llegamos ya anochecido a casa; al muchacho no le agrada nada que caiga la noche y que nosotros no estemos en casa, y lo sabemos, pero hay veces que...
Un jueves intenso, de esos que convierten los viernes en remansos de paz y estómagos revueltos, y respiraciones dolorosas. Hoy doy comienzo a una etapa sin humos. Deseadme suerte. |