ha nevado el viento golpea con mano de hierro en las ventanas un velo de cristal líquido cubre los caminos ::: corazones ateridos por el frío ::: luces y sombras en la ciudad silba a lo lejos la voz aguda de la tramontana en las laderas aullan lobos solitarios, perros sin amo ::: late el corazón de la montaña ::: caen copos de nieve como puños cadenas hambrientas arañan el ombligo del viento: hay un rastro de sangre en la cuneta los árboles se inclinan hasta besar la tierra mientras mi boca se abre exhausta para sofocar el miedo ::: sofía atraviesa el corazón de la tormenta ::: una estela de fuego cruza el cielo seres de ceniza revolotean como estrellas de belén hoy la humanidad se ahoga en las lágrimas de los desvalidos mañana lucirán pinturas de guerra y amuletos tambores y trompetas ::: quizás todo sea en vano ::: ya no se alzará un nuevo sol sobre las murallas de babilonia no veremos agitarse en las almenas los estandartes de los vencedores las banderas ardiendo en la mañana el sueño y la pesadilla
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