 l Por fin hemos dejado el armario de la Rebe perfectamente terminado, con todos los detalles y con un montaje inmaculado; muy muy bien. A primera hora la resaca hacía de las suyas y, aunque el sábado nos habíamos comprometido a terminar la movida este domingo, yo he dejado pasar los minutos esperando que alguien llamara al orden desde las líneas del WhatsApp, cosa que no ha llegado a ocurrir: serían casi las once cuando Txetxu me ha escrito a mí para informarme que ya estaban trabajando; obviamente el mensaje subliminal era «Jorge ya lleva aquí un buen rato y sólo faltas tú...». En fin, que me he vestido y he ido para allá, pero esta vez en mi cocherito leré, para de regreso poder traerme mis herramientas sin tener que cargar con el peso muerto en autobuses o tranvías. A lo que vamos. El armario lo hemos rematado con muy buen tino: las puertas las hemos colocado y ajustado con precisión matemático y los tiradores tampoco se nos han resistido. El resultado final se puede definir como "espectacular" y la nota que merece es un 10. |