 Hoy el famulio viaja a Florencia, con escala en Barcelona, para turistear allá hasta el martes de la semana que viene. Hemos madrugado por la cosa de los nervios, jajaja. El vuelo despega a las 11:40, pero el famulio ha decidido que lo suyo es ir al aeropuerto a las 10, así que... Antes de salir de casa le pido a la nena que me ayude a llevar el colchón al despachito para luego poder liberar el espacio en el dormitorio y embarcarme sin dificultad en las tareas de pintura y tal y cual. Queda el despachito preparado para pernoctar. Son las nueve y llueve bastante. En el aparcamiento hay avería eléctrica y para sacar el coche tengo que usar la linterna del móvil. La primera recogida es en Prim, la segunda en La Peña. Faltan pocos minutos para las diez cuando dejo al famulio en el aeropuerto, en la zona de los taxis, molestando como es debido, jajaja. Pues nada ahí van, volando por el cielo mediterráneo. En el embarque organizan un sucedido a cuenta de las maletas de cabina que no van en cabina sino en bodega, y tienen que salir a facturar y volver a entrar, etcétera, jajaja, un clásico famuliense. Viajan sin novedad y llegan a media tarde a Florencia. En taxi limusina mercedes van al apartamento, que según dice Raquel está bien (¿sólo bien? mmm sospechoso, jajaja). Cenan en la Dolce Vita y a las 11 a descansar. Parece ser que se han portado bien. |