 A primera hora doy la tercera mano a la pared del cabecero del dormitorio, que parece que va a quedar muy bien. Bajo a dar una vuelta y a comprar en el BM suministros para mi finde bricolajero. Antes de subir a casa me paso por donde Karim a echar mi pincho y a encargar otros para llevar; muy bien también. De paso le entro a Karim para ver si le saco unos cogollitos de hierba, y sí, me regala cuatro cogollitos exquisitos; y me comenta que si quiero pillar más en serio que por allí pasan muchos golferas y que me puede gestionar unos euros y tal... qué maravilla joder. Ya veré cómo me lo planteo, pero de entrada ahí existe una posibilidad cómoda, cerca de casa, jajaja. Con el material en el bolsillo subo a casa; el día se presenta espumoso. Lo que sigue es fácil de imaginar: fiesta por todo lo alto. Eso sí, no descuido mis labores y avanzo en la construcción del cabecero y de todo aquello. Queda para el sábado el remate y colocación, ya que es inteligente dejar reposar la pintura un tiempo suficiente, cosa que hago. Un día diferente. |