Ya tocaba: el martes regresa la normalidad: sólo me queda el lunes: un último día de solaz está permitido, de obligado cumplimiento. Unas compras de primera hora para subsistir hasta el martes: pechuga de pollo para albardar y acompañar al tomate casero; cervezas Málaga; lechuga y huevos picasuelos. «Hola Karim, lo de siempre»; lo de siempre y algo más, que hoy es lunes. En casa el argumento es bien conocido, el escenario no cambia, los personajes no cambian, las posibilidades son bien conocidas y se hacen respetar. Es de esta manera hasta que cae la tarde y la noche adquiere voz cálida y las ideas están envueltas en corcho y algodón. Un lunes para taguear. |