 Tras una mañana movidita en la que las ñapas pendientes en el dormitorio han protagonizado por completo la narrativa, y un rato después de atender al cristalero he podido zanganear a gusto en mi butaca, a la par con Raquel y viendo pesadillas y habitaciones en la tele; relajados. Para cenar preparo un clásico: tortilla francesa con hilos de jamón serrano con guarnición de queso fresco en taquitos y medio aguacate también troceado, y un poco de vegetal a base de plato de pepino aliñado levemente y un tomate en modo idem. Y antes de acostarnos llamamos a Mikel para felicitarle y saludar a la familia; más majos todos ellos; amor a raudales. |