 Carrito en mano, sudadera con coderas, y un recorrido en circular por los rincones comerciales de Santutxu. No cuento mucho porque todo es complicado en estos días: las restricciones alimenticias siguen vigentes y esto condiciona todo el caudal de sucesos diarios, limita y estrangula. He salido a comprar más por necesidad que por ganas verdaderas. En la tienda de las mascotas, en el Carmelo, pillo un buen puñado de sobres gelatina Sheba, los que enamoran a Indalecio. En el Eroski de Zabalbide tres cajas de arena antiséptica. Y en el BM el resto de inutilidades habituales: lácteos y un pollo despiezado; necesito un caparazón para preparar un buen caldo del que tirar en las próximas horas, en el que gozar de lo salado. De regreso a casa me pongo con lo del caldo sin perder tiempo. Raquel visita a Susana a la una, para retomar su asunto de la férula; cuando llega a casa hago realidad sus pretensiones: pechuga de pollo con brócoli a la Air Fryer. El perejil está dando sus últimos coletazos, para bien. Un día rematado en cena diferente: Raquel pilla sopa de pollo con fideos y huevos con tomate a la cazuela; yo puré de patatas guisadas con verduras y procesado en batidora de vaso; todo bien. Me acuesto a medianoche, fuera está el otoño, dentro también.
Notas.- He comprado más colutorio LACER Clorhexidina 1.2. Ha llegado el nuevo router. Está pendiente de instalación y de buscar una buena solución para ubicarlo en un buen sitio. |