 Estoy un poco harto de que Raquel se adapte a mi situación alimentaria comiendo malamente y sufriendo levemente por ello; he decidido darme una vuelta y comprarle comidita rica, de esa que sé que a ella le pone. He pensado en la opción «albóndigas de la Oka o del Corte», se lo he comentado y ella ha preferido «muslitos de pollo a la riojana del Corte», y me ha parecido muy bien. Ése es el plan, y caminar un rato que nunca viene mal. El día amenaza lluvia, los meteorólogos así lo han predicho y el cielo y las nubes parecen estar de acuerdo. Bajo al centro caminando por las Solokoetxe y el Casco Viejo. El Corte Inglés está bastante despejado de gente y se puede deambular por él sin agobios. En la 6ª compro muslitos, cuatro, y en la zona de mascotas compro unas chuches para Indi. Al regresar a la Gran Vía la gente lleva paraguas desplegados: llueve y sopla un viento bastante incómodo. En casa el resto del día transcurre lentamente, yo sumido en mi penitencia dental y Raquel sumida en sus inquietudes laborales y vespertinas también (tú ya me entiendes). Nota dental.- Estoy a la espera de que Susana me cite para inspeccionar mis puntos molares, un poco impaciente la verdad. Esta mañana he tomado mi última gragea de Augmentine y "aquello" aún produce sensaciones molestas, ligeramente dolorosas. |