.jpg) Un día con varias caras; quizás mejor decir que ha sido un día que se ha movido en escenarios un poco dispares. A primera hora hemos tenido sesión de piernas con Maite; a tope con el cuerpo. Seguido me calzo zapatillas deportivas, bermudas recortadas y me lanzo a la calle a caminar por la orilla de siempre hasta llegar a Sani, en donde hago el regreso en metro. Me he bajado en el BM para comprar cosas que comer; cosas como carne picada y muslos de pollo, cosas como aceite y cerveza, cosas como tortillas de maíz y queso fresco. Y a casa a ocuparme de las cosas de casa. Para comer he preparado una coliflor y unos filetes rusos; todo muy rico. Y tras un breve apalanque televisivo y telemático, Raquel y yo nos hemos puesto en modo detectivesco a investigar las posibles causas de los problemas que tenemos últimamente en el wifi de casa. Su colega Fernando le ha hecho una análisis muy exhaustivo y se observan muchos problemas extraños; quizás lo más notorio es que uno de los dispositivos que está conectado, y que consume mucho tráfico, no aparece identificado y no sabemos qué es, pues el resto de los dispositivos están perfectamente localizados e identificados. Barajamos la posibilidad de estar siendo chuleados por algún vecino, más que nada porque no se nos ocurre ninguna otra opción. La medida que vamos a tomar en las próximas horas es la lógica: inhabilitar esa conexión y ver qué pasa. Toda esta historia comenzó a dar guerra cuando compramos la tele de nuestro dormitorio y hacía desconexiones de la wifi dada dos por tres. En fin, seguiremos informando.
Nota viajeros.- Patxi en el Taj Mahal La Tocino y la Marian siguen en Japón Jon comiendo con su hijo Aiur en Piqueras |