 Pues... lo de casi siempre. Que si un vinito blanco, que si dos, que si tres, y ya se sabe: fiestón fiestón. Lo cierto es que lo pasamos de cine, montando el sarao en parejita, fieles a nuestro estilo. Pero antes de liarla no hay que olvidar que me acerqué a Sani, con la mochila cargando taladro y tacos y tirafondos, a colocar un soporte para la guitarra acústica, tal y como me había pedido el peque. En un periquete dejé la guitarra colgada en la pared y tras una charla con mi chiquitín regresé al barrio a hacer compras de lo que tú sabes y montar lo que tú también sabes... |