 En ello estamos, de nuevo. Hemos aprovechado el corcho mental para meterle mano a nuestros problemas en las conexiones del wifi de casa. Raquel pidió ayuda a Fernando que nos contestó con un mail completísimo, repleto de información, en el que se ponía claramente de manifiesto que nuestras conexiones estaban sufriendo los efectos de algún problema de tipo desconocido. Así que optamos por tomar cartas en el asunto y entrar al router a probar suerte. Tras revisar las configuraciones del router, entrando a saco en el 192.168.1.1 (CTHdy4NC), hemos observado que había un elemento de origen desconocido que no era ningún chisme de los nuestros y que era el tercer elemento de más consumo de datos de la red. Nos hemos venido arriba y hemos bloqueado esa MAC en la zona de Seguridad de la Configuración. De momento parece que los problemas han desaparecido. De paso he desmontado el extensor de red que habíamos colocado detrás de la tele del dormitorio, ya que desde que cambiamos el router vimos que no era necesario y que quizás lo único que hacía era incordiar y consumir recursos innecesariamente. Con la satisfacción en el cuerpo nos hemos auto regalado salir a comer por ahí; Raquel ha elegido restaurante italiano, y tras consultas familiares nos hemos dirigido a primera hora hasta la zona de la Iglesia de San Vicente, a una pizzería auténtica junto al bar «A Vôtre Santé». La pizzería se llama «Demaio». Y se come de cine; Raquel una pizza napolitana a base de tomate y mozzarella, yo unos espaguetis carbonara exquisitos. Para repetir. |